Ser ágil en un mundo no ágil

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Trabajar en un equipo ágil de alto rendimiento es una bendición y una maldición. Si bien es posible que las cosas no siempre sean perfectas, el movimiento hacia adelante es una garantía.

Los problemas surgen cuando se trabaja con partes de la organización que no son ágiles. Faltan las actitudes y la flexibilidad que da por sentado. Introducen procesos que parecen diseñados para ralentizar el flujo de trabajo porque no pueden seguir el ritmo. El resultado es que la agilidad de su equipo se ve limitada por la falta de agilidad de todos los que lo rodean.

Cuando otros no son ágiles

Los problemas reales entran en juego cuando las restricciones externas y los bloqueadores entran en juego. No importa lo bien que trabaje un equipo ágil en conjunto, chocar contra una pared colocada por otro equipo ralentiza las cosas. Nada es tan frustrante como identificar una dependencia externa en medio de un trabajo y que le digan que complete un formulario de solicitud para que su solicitud pueda ser considerada en la próxima reunión mensual.

A menudo hay razones para esto. El otro equipo puede estar en medio de un gran esfuerzo que prohíbe introducir cambios hasta que se complete. Quizás el grupo está tan abrumado que crearon un firewall de proceso para controlar las cosas. Independientemente del motivo, se ha puesto en pausa el trabajo más importante de su equipo.

Gestionar en un mundo no siempre ágil

Aquí es cuando necesita sacar algunas técnicas de gestión anticuadas. El primer paso es recordar que la ira y la frustración solo empeorarán el problema, si no a corto plazo, definitivamente a largo plazo.

Los equipos ágiles pueden adaptarse identificando inmediatamente las dependencias externas cuando llega un nuevo trabajo. Luego, cree flujos de trabajo separados para comprender y resolver esas dependencias antes de que su equipo ponga más esfuerzo en el trabajo asignado. La mecánica de cómo variará según la dependencia misma y la organización. La clave es ser ágil y adaptarse a cada bloqueador.

Una forma importante de ayudar a otros a ser más ágiles es modelar un comportamiento ágil. Sea receptivo y flexible cuando apoye a otros equipos. Si llega una solicitud a su equipo, explore los detalles y establezca las prioridades de manera adecuada. Comparta esa información con el solicitante, explíquele por qué puede demorarse y dígale con quién debe hablar para que su artículo suba en la cola.

Ágil es una mentalidad

Siempre que golpee una pared que se sienta restrictiva, recuerde que el otro equipo está haciendo lo mejor que puede (incluso si han pasado seis meses). En lugar de enojarse, aprenda sobre sus limitaciones y mapee como parte del entorno. Luego piense en cosas nuevas que hacer.

Nada difunde una adopción ágil como el éxito. Por doloroso que pueda ser a veces, ser ágil aún ofrecerá mejores resultados con el tiempo, incluso cuando otros grupos no estén trabajando de la misma manera. El liderazgo querrá aprovechar ese éxito. Cuando lo hagan, asegúrese de hacerles saber que la agilidad es una forma de pensar. A veces, esa mentalidad debe adaptarse para lidiar con las partes no ágiles del mundo.

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